
Antonieta miraba sus sonrisas esquivas...
Su felicidad temerosa...
Ansiosa por aparecer... por ser vista...
Ella desconocía a este individuo, que bajo la sombra fría y tenue de los árboles del parque, adornaban el reencuentro...
El ya no era el mismo hombre pintoso, vivaz, ansioso de vivir que había conocido ya hace años...
El hombre que se presentaba frente a Antonieta era un hombre cansado...
Cansado de vivir... de estudiar... de la decepción... de la soledad...de recorrer Santiago y sus Pasadizos más recónditos...
De recorrerlos sin nadie que lo acompañara...cansado de que
Nadie escuchara sus excentricidades... su locura y pasión por la música...de que
Nadie elogiara su buen gusto por la ropa y el amor por estos años que ya nadie aprecia...
Antonieta se alejo... tomo el tren de las 12 y se alejo... deseando que si la vida los volviese a Juntar...encontraría a este hombre un poco más feliz y más seguro de sí...adios Don Andres.